viernes 12 de agosto de 2011

Las ratas son siempre las primeras en abandonar el barco

Hoy vamos a comparar 3 imágenes



La balsa de la medusa, del genial Théodore Géricault, que vió la luz en el año 1819. No vamos a entrar en la explicación del cuadro en sí mismo, sino de lo que ilustra. El 5 de julio de 1816 se produjo una desgracia en una Francia que acababa de volver a la monarquía (y todo lo que ello suponía), un siglo después de que Wellington le soplara la nuca a Napoleón en Waterloo (que vamos a ser claros, el coleguita inglés no había tenido tanta suerte en su vida!!!).

Por aquel entonces, Francia era un Imperio colonial, y una de tantas colonias querían que fuera Senegal. La Medusa era una fragata imperial que transportaba hasta allí tanto a colonos como a parte del ejército, que se dirigían al conflicto y a colonizar tierras, pero de camino sufrieron un accidente (que según figura en muchas crónicas, fue previsible), y el barco naufragó.

El escándalo no es el propio accidente (que ya se las trae), sino lo que ocurrió después. Había botes salvavidas, pero no para todos, así que sólo disfrutaron de ellas los militares de alta graduación, y gente "de posibles" en general. El problema es que aún quedaban por salvar casi 150 personas (entre colonos, soldados rasos enviados a morir luchando en las colonias, etc), asi que se decidió utilizar una gran balsa, que sería remolcada por los botes salvavidas hasta tierra. Como no avanzaban, y las cosas estaban pintando un poco feas, los que estaban a salvo en los botos decidieron cortar las amarras, prometiendo a los de la balsa que mandarían ayuda tan pronto como llegaran a tierra... y esa ayuda tardó en llegar 13 días. En esos larguísimos 13 días, de los casi 150 sólo quedaban vivos 15, que soportaron las condiciones más duras: sin agua, sin comida - lo que les llevaría al canibalismo-, enfermedades... obviamente sacudió a toda la sociedad francesa (a favor y en contra de la gestión de lo que había ocurrido), y más aún cuando apareció el cuadro, pocos años después, en el salón oficial.


Titanic no es solo una peli moñas de James Cameron. Fue también la joya de la corona inglesa, una demostración técnica de "quien la tiene más grande" en una época bastante tensa, en 1912 (ya sabeis lo que estalló 2 añitos después). A pesar de que era un portento técnico, acabó como tantos otros en el fondo del mar (matarile rile rile), por chocar con un iceberg. Y la historia se repite... no hay botes salvavidas para todos, y aunque estaba de moda lo de "mujeres y niños primero", los que se salvaron fueron los que consideraban que debían hacerlo (vamos, pequeños, los de siempre... que a Nueva York no se viaja sin hacer una inversión importante, y más en aquella época; aunque también había muchos inmigrantes, que fueron los que principalmente murieron en el hundimiento).



Y esta es la portada del New Yorker de la semana que viene... Porque la historia se repite.